El proyecto de ley de suelo de Cifuentes consolida la ordenación del territorio y la ciudad como un negocio privado, obviando que su objetivo debería ser mejorar el espacio en el que habitamos.
Texto: Raquel Rodríguez. Urbanista y miembro del Instituto DM
Fotografía: David Fernández
La nueva ley del suelo que el PP pretende aprobar en la Comunidad de Madrid se transformará en una nueva herramienta para potenciar el sector de la construcción, como si nunca hubiera estallado la burbuja y no hubiera ninguna lección que aprender.
Desde la configuración del sistema de planeamiento en 1956, la construcción de las ciudades en este país ha estado encerrada dentro de la misma contradicción que a día de hoy sigue sin estar resuelta. Son los poderes públicos los únicos agentes con potestad para definir cuánto, cómo y dónde debe desarrollarse o transformarse la ciudad. La toma de decisiones sobre el destino de los suelos provoca automáticamente un incremento de su precio, al permitir que un patatal
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